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Una empresa de robots humanoides sale a bolsa en China y sus acciones se disparan un 629% nada más comenzar a cotizar. Apenas siete sesiones después, quien compró en el momento de máxima euforia ha perdido casi la mitad de su dinero. Y quien entró al precio de la OPV todavía gana cerca de un 300%. La misma empresa, el mismo día, resultados completamente opuestos. La diferencia no está en la tecnología ni en el futuro del sector. Está en el precio pagado.
Hablo de Unitree Robotics, uno de los líderes mundiales en robots humanoides. Una empresa real, con productos reales, ventas creciendo más de un 300% y beneficios. Precisamente por eso su historia es tan valiosa para cualquier inversor: demuestra que una gran tecnología, una gran compañía y una gran inversión no son necesariamente la misma cosa. Y SpaceX ofrece exactamente la misma lección.
Llevo más de cuarenta años en los mercados financieros y una lección se repite siempre. Los ferrocarriles, la aviación e internet cambiaron el mundo, pero muchos inversores perdieron dinero por pagar valoraciones imposibles. Los robots humanoides pueden ser la próxima gran revolución. Creo sinceramente que Unitree puede ser uno de sus grandes ganadores. Pero ninguna de esas dos afirmaciones nos dice cuánto debemos pagar hoy por sus acciones
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He vivido ciclos de inflación, burbujas tecnológicas y salidas a bolsa durante más de 40 años en los mercados financieros, y una lección que se repite de forma constante es que una gran compañía, una tecnología revolucionaria y una buena inversión no son necesariamente la misma cosa. Esto es exactamente lo que acabamos de presenciar con el debut bursátil de Unitree Robotics en el mercado STAR de Shanghái. La empresa fijó su precio de colocación en 150,80 yuanes por acción, pero la escasez de papel en circulación —con solo un 7,4% disponible libremente— y una sobredemanda minorista descomunal provocaron que abriera directamente a 1.100 yuanes, lo que supuso una revalorización instantánea del 629%.
Apenas siete sesiones después, la acción cotiza en torno a los 585 yuanes, acumulando una caída del 46,8% desde sus máximos de apertura. La empresa sigue siendo exactamente la misma, con las mismas fábricas y los mismos productos, pero el resultado para el inversor depende de una sola variable: el precio pagado. Mientras que quien recibió títulos en la oferta pública inicial todavía conserva una rentabilidad cercana al 288%, quien entró impulsado por la euforia inicial del debut ha visto perder casi la mitad de su capital en cuestión de días. Es un ejemplo calcado a lo que hemos observado en otros estrenos recientes como el de SpaceX, donde la cotización escaló inicialmente un 50% para después desinflarse y situarse por debajo de su precio de debut.
Debajo de esta volatilidad bursátil se encuentra un negocio con cifras reales y un crecimiento operativo indiscutible. Fundada en Hangzhou en 2016 por Wang Xingxing, Unitree entregó más de 5.500 robots humanoides en 2025, generando unos ingresos de aproximadamente 1.700 millones de yuanes —un incremento superior al 300% respecto al ejercicio anterior— y alcanzando un beneficio neto de 278 millones de yuanes. Además, su posicionamiento dentro de la cadena de suministro china y la alianza estratégica con DeepSeek para integrar modelos de inteligencia artificial en sus dispositivos la situaban en una posición muy sólida dentro de la llamada “inteligencia incorporada”.
Sin embargo, el problema principal nunca radicó en la tecnología, sino en las exigencias del precio. En su punto máximo, la compañía llegó a cotizar a más de 260 veces sus ventas y 1.500 veces beneficios. Tras la corrección, la acción continúa cotizando a casi 140 veces las ventas de 2025 y unas 850 veces su beneficio neto. Estas valoraciones exigen una ejecución perfecta durante años y no dejan margen de error. De hecho, los datos del primer trimestre de 2026 ya han mostrado una caída del 53% en el beneficio ajustado debido al aumento de los costes en I+D y a la creciente competencia sectorial, lo que demuestra lo peligroso que resulta extrapolar márgenes de forma indefinida.
Para evaluar el futuro de este mercado a largo plazo, conviene estructurar el análisis en tres escenarios fundamentales:
Mi conclusión es que no debemos confundir el entusiasmo por participar en una megatendencia con la obligación de comprar a cualquier precio. Los robots humanoides pueden transformar la economía mundial, pero la historia demuestra que sectores que cambiaron el mundo, como la aviación o internet, destruyeron el capital de muchos inversores que pagaron valoraciones excesivas. La decisión más sensata en estos entornos no es adivinar el suelo de la caída, sino identificar negocios extraordinarios y esperar con disciplina a que el mercado ofrezca un precio razonable.
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