Servimedia ha publicado recientemente un artículo a partir de mi intervención sobre un problema que está afectando a muchas familias españolas. La inflación y el aumento de los gastos esenciales están reduciendo su poder adquisitivo.
Durante el coloquio abordé la diferencia entre unas cifras de crecimiento económico positivas y la sensación de muchos hogares de disponer cada vez de menos margen a final de mes. Esta presión se nota especialmente en la clase media, cuyos ingresos no siempre han evolucionado al mismo ritmo que gastos como la vivienda, la alimentación, la energía o el transporte.
Crecimiento económico y renta por habitante
Durante la intervención destaqué que el crecimiento del PIB no permite, por sí solo, saber cómo está evolucionando la situación económica de los ciudadanos.
En los últimos años, una parte relevante del crecimiento de la economía española ha venido acompañada de un aumento de la población y del número de trabajadores. El PIB agregado puede crecer por esta vía sin que se produzca una mejora equivalente de la renta disponible por persona.
Durante la charla lo resumí con una imagen sencilla: “hemos hecho la tarta más grande, pero antes comíamos tres y ahora comemos seis”.
Además del crecimiento agregado, me parece importante fijarse en indicadores como la renta per cápita y la evolución real del poder adquisitivo.
La presión sobre la clase media
La inflación está afectando especialmente a los hogares que destinan una parte importante de sus ingresos a los gastos esenciales.
Vivienda, cesta de la compra, energía, transporte o educación absorben una parte cada vez mayor de los ingresos familiares. Rentas que hace unos años permitían ahorrar, viajar o afrontar determinados gastos con mayor comodidad dejan ahora mucho menos margen.
A ello se suma que los salarios, aunque puedan crecer en términos nominales, no siempre lo hacen al mismo ritmo que los precios.
Una pérdida silenciosa de poder adquisitivo
Durante mi intervención definí esta situación como una “pérdida silenciosa de poder adquisitivo”.
Si un trabajador recibe una subida salarial del 3 %, pero sus principales gastos aumentan un 5 %, su capacidad de compra real disminuye. Si esta diferencia se mantiene durante varios años, termina afectando directamente al ahorro, al consumo y a la estabilidad financiera de las familias.
Ahí está buena parte del problema que tratamos durante el coloquio. Las grandes cifras económicas pueden mostrar crecimiento mientras muchas familias sienten que cada vez disponen de menos margen en su día a día.
Puedes leer el artículo completo en la noticia publicada por Servimedia.


