Pablo Gil en El Confidencial sobre el riesgo energético de Europa este invierno
Europa afronta los próximos meses con menos margen para responder a una nueva tensión en el mercado energético. El nivel de las reservas, la dependencia del gas importado y la evolución del suministro internacional pueden volver a tener un peso importante durante el invierno.
En una reciente intervención recogida por El Confidencial, explico qué puede ocurrir si las reservas resultan insuficientes o si Europa vuelve a encontrarse con problemas para asegurar el suministro.
¿Por qué Europa llega al invierno con menos margen energético?
El riesgo no depende únicamente del precio actual del gas. También importa el nivel de los inventarios y la capacidad de reaccionar ante un invierno especialmente frío o nuevas interrupciones del suministro.
Europa depende en buena medida del gas natural licuado que llega por barco. Para conseguirlo compite en un mercado internacional en el que Asia y otros grandes compradores también intentan asegurar sus necesidades energéticas.
Con menos reservas y más urgencia por reponerlas, Europa tiene menos capacidad para esperar mejores precios y puede verse obligada a comprar gas en condiciones menos favorables.
¿Qué ocurre si Europa necesita comprar gas cuando los precios están altos?
Si llega un invierno frío y el almacenamiento cae demasiado rápido, los países europeos necesitan seguir garantizando energía para hogares, empresas e industria aunque el precio del gas haya subido.
En ese escenario, esperar a que el mercado se abarate deja de ser una opción sencilla. La necesidad de asegurar el suministro puede aumentar la presión compradora y trasladarse de nuevo a los precios.
¿Cómo puede afectar una subida del gas al resto de la economía?
El precio de la energía termina afectando a muchos otros costes. Una subida sostenida del gas repercute en la industria, el transporte y la producción eléctrica, y puede acabar llegando también a los precios que pagan empresas y consumidores.
Una nueva tensión energética podría alimentar otra vez las presiones inflacionistas y añadir dificultad a las decisiones de los bancos centrales.
¿Sigue Europa expuesta a nuevas crisis de suministro?
Europa ha diversificado proveedores y ha reducido considerablemente su dependencia directa del gas ruso, pero continúa necesitando grandes cantidades de energía importada.
Los conflictos geopolíticos, las interrupciones en las rutas marítimas o los daños en infraestructuras energéticas pueden afectar con rapidez al suministro y a los precios europeos.
Como explico en El Confidencial, el problema aparece cuando Europa necesita asegurar energía y tiene poco margen para decidir cuándo comprarla o esperar a que mejore el precio.
Puedes leer el artículo completo en la publicación de El Confidencial sobre el riesgo energético de Europa este invierno.


