The trader nº 157
La interpretación inteligente del mercado
La interpretación inteligente del mercado

Bienvenido a mi visión personal sobre la actualidad de los mercados financieros nº157. Gracias por tu interés, si te has perdido alguna entrega o aún no estás suscrito puedes revisar aquí.
Después de semanas de tensión extrema, ataques militares, amenazas cruzadas y un bloqueo parcial del Estrecho de Ormuz que llegó a poner en jaque una parte importante del comercio energético mundial, Estados Unidos e Irán parecen acercarse finalmente a un principio de acuerdo de paz.
Pero a medida que se conocen nuevos detalles, empieza a quedar claro que Donald Trump no quiere presentar este pacto simplemente como el final de una guerra. Lo que parece buscar es algo muchísimo más ambicioso: utilizar el conflicto para intentar redibujar todo el mapa político de Oriente Medio.
La gran novedad conocida ahora es que Trump estaría exigiendo a buena parte de los países árabes y musulmanes de la región que normalicen relaciones con Israel como condición para formar parte del acuerdo de paz con Irán. Arabia Saudí, Qatar, Turquía, Pakistán, Egipto o Jordania habrían recibido fuertes presiones para adherirse a los Acuerdos de Abraham impulsados durante el primer mandato de Trump.
Y aquí aparece probablemente el verdadero objetivo estratégico de Washington.
Porque el acuerdo ya no sería únicamente un pacto para estabilizar Ormuz o reducir tensiones nucleares. Lo que Trump parece intentar construir es una gran coalición regional liderada por Estados Unidos e Israel que deje a Irán cada vez más aislado políticamente dentro de Oriente Medio.
El problema es que la realidad regional es muchísimo más compleja.
Antes del estallido de la guerra de Gaza ya existían negociaciones avanzadas para que Arabia Saudí normalizara relaciones con Israel. Pero todo aquello quedó prácticamente congelado tras la ofensiva israelí en Gaza y la extensión posterior del conflicto al Líbano, Siria, Yemen o Irán.
Y precisamente por eso muchos países de la región ven ahora extremadamente difícil aceptar públicamente las exigencias de Trump sin asumir un enorme coste político interno.
De hecho, el silencio incómodo que describen algunas fuentes durante la conversación mantenida por Trump con varios líderes árabes refleja bastante bien hasta qué punto esta propuesta genera tensiones incluso entre aliados tradicionales de Estados Unidos.
Mientras tanto, Irán también parece haber logrado algo importante en esta guerra.
Militarmente, Estados Unidos e Israel han demostrado una superioridad enorme. Pero estratégicamente, Teherán ha conseguido recordar al mundo que sigue teniendo capacidad para alterar seriamente el funcionamiento de la economía global. El simple bloqueo parcial del Estrecho de Ormuz disparó el petróleo, elevó el miedo a una nueva ola inflacionaria y volvió a poner nerviosos a gobiernos, bancos centrales y mercados financieros de todo el planeta.
Y probablemente ahí es donde Estados Unidos ha descubierto el verdadero límite de este conflicto.
Porque una cosa es mantener una posición de fuerza militar sobre el papel… y otra muy distinta sostener una guerra prolongada cuando empieza a afectar al precio de la gasolina, a la inflación y al bolsillo de millones de estadounidenses en pleno año electoral.
El mercado, de hecho, parece haber entendido perfectamente cuál es ahora la prioridad real de Washington. El petróleo ha caído con fuerza simplemente ante la posibilidad de un acuerdo, reflejando que el principal objetivo inmediato ya no parece ser destruir completamente el programa nuclear iraní, sino estabilizar cuanto antes el suministro energético mundial.
Conclusión
Lo más interesante de toda esta crisis es que probablemente estamos viendo cómo las guerras modernas ya no se ganan únicamente en el campo militar.
Hoy también se ganan —o se pierden— en los mercados financieros, en la energía, en la inflación y en la capacidad de soportar el desgaste económico más tiempo que el rival.
Y precisamente por eso Irán, pese a ser muchísimo más débil militarmente que Estados Unidos, sigue conservando una enorme capacidad de influencia global gracias a algo tan simple y tan poderoso como controlar uno de los mayores cuellos de botella energéticos del planeta.
| Cierre Semanal | Cierre Anual | Precio actual | Últimos 5 días | En el año | |
|---|---|---|---|---|---|
| S&P500 | 7473,47 | 6845,5 | 7520,36 | 0,63% | 9,86% |
| Nasdaq100 | 29481,64 | 25249,85 | 29973,57 | 1,67% | 18,71% |
| Eurostoxx50 | 6019,45 | 5796,22 | 6057,28 | 0,63% | 4,50% |
| Ibex35 | 17985,30 | 17307,8 | 18306,70 | 1,79% | 5,77% |
| Oro | 4556,40 | 4341,1 | 4418,20 | -3,03% | 1,78% |
| Brent | 88,28 | 60,85 | 86,13 | -2,44% | 41,54% |
| Natgas | 3,02 | 3,13 | 3,07 | 1,66% | -1,92% |
| SSE | 4112,90 | 3968,84 | 4098,64 | -0,35% | 3,27% |
| Bitcoin | 76988,16 | 87517,27 | 73342,91 | -4,73% | -16,20% |
*Cierre semanal: 21 de mayo del 2026 a las 10:00
*Cierre anual: Último dato del 31 de diciembre del 2025.
*Precio Actual: 28 de mayo del 2026 a las 10:00
Bitcoin necesita mucho más que entusiasmo minorista para subir
Durante meses, una de las grandes narrativas alcistas de Bitcoin fue la entrada masiva de dinero institucional a través de los ETFs. La aprobación de estos productos en Estados Unidos abrió la puerta a que grandes fondos, gestoras y patrimonios pudiesen comprar Bitcoin de una forma sencilla, regulada y accesible. Y buena parte de la subida del mercado durante el último año se apoyó precisamente en esa demanda.
Pero el gráfico empieza a mostrar algo importante: ese motor vuelve a perder fuerza.
Fuente: Ecoinometrics
Hace apenas unas semanas, las entradas acumuladas en los ETFs de Bitcoin prácticamente habían recuperado toda la caída de demanda que comenzó en octubre. Parecía que el dinero institucional regresaba con fuerza tras las tensiones provocadas por los aranceles y la volatilidad global de principios de año.
Sin embargo, las fuertes salidas de esta semana han vuelto a deteriorar la situación. La demanda neta vuelve a acercarse a terreno negativo y eso es relevante porque el comportamiento reciente de Bitcoin ha dependido mucho más del flujo institucional que del inversor minorista tradicional. En otras palabras: gran parte de la recuperación no estaba siendo impulsada por pequeños inversores comprando por FOMO, sino por grandes entradas de capital a través de ETFs.
Y ahí aparece uno de los grandes riesgos actuales para el mercado.
Cuando Bitcoin sube apoyado en entradas institucionales, el movimiento suele ser más sólido y estable. Pero cuando esas entradas se frenan o empiezan las salidas, el mercado queda mucho más vulnerable porque desaparece uno de sus principales compradores marginales.
Además, esto llega en un momento especialmente delicado. Bitcoin sigue moviéndose muy condicionado por la liquidez global, los tipos de interés y el apetito por riesgo en los mercados financieros. El miedo a una potencial desaceleración económica aumenta la aversión al riesgo y los inversores tienden a reducir exposición en los activos más volátiles.
Y aunque muchos siguen viendo Bitcoin como “oro digital”, la realidad es que en fases de tensión financiera continúa comportándose muchas veces más como un activo especulativo que como un refugio defensivo.
Conclusión
El verdadero test para Bitcoin no era únicamente subir con el dinero institucional entrando masivamente. El verdadero desafío empieza ahora: comprobar si puede mantener precios elevados cuando ese flujo empieza a debilitarse. Porque cuando un mercado depende tanto de una única fuente de demanda, cualquier cambio de tendencia puede tener un impacto mucho mayor del que muchos inversores imaginan.
El mito de que la bolsa es la mejor cobertura contra la inflación es falso
Durante años se ha repetido que “la bolsa protege contra la inflación”. La teoría parece lógica: si los precios suben, las empresas también subirán precios y sus beneficios acabarán creciendo. El problema es que la historia real de los mercados cuenta algo bastante distinto.
Y probablemente el mejor ejemplo sea la década de 1970.
Aquellos años estuvieron marcados por shocks energéticos, guerras, crisis geopolíticas y una inflación persistentemente alta. Mucha gente asume que la bolsa debió comportarse relativamente bien en ese entorno. Pero ocurrió justo lo contrario.
El siguiente gráfico es muy revelador.
Fuente: Bloomberg
Mientras las materias primas se dispararon más de un 300% en términos reales, las acciones ofrecieron rentabilidades reales profundamente negativas durante buena parte de la década. Y lo más llamativo es que incluso los bonos del Tesoro estadounidense y los bonos corporativos (activos normalmente considerados muy vulnerables a la inflación) terminaron comportándose mejor que la bolsa.
Eso rompe una de las ideas más repetidas en inversión: que la bolsa siempre protege frente a la inflación. En realidad, la inflación elevada no suele ser amiga de los mercados bursátiles. Cuando la inflación se acelera, los bancos centrales suben tipos de interés, aumenta el coste de financiación, se reduce el consumo, caen los márgenes empresariales y las valoraciones bursátiles empiezan a comprimirse. Las compañías de crecimiento y especialmente las tecnológicas suelen ser las más vulnerables, porque gran parte de su valoración depende de beneficios esperados muchos años en el futuro. Cuando suben los tipos, esos beneficios futuros valen menos en términos presentes.
Es exactamente lo que ocurrió en 2022. Con la inflación disparándose, el S&P 500 cayó más de un 20% mientras bonos y acciones sufrían simultáneamente. Algo parecido ya había ocurrido durante otros episodios de inflación elevada y shocks energéticos, como la Guerra del Golfo de 1990.
Los datos históricos son bastante claros. Desde 1973, cuando la inflación en Estados Unidos ha estado por encima del 3%, las acciones solo han generado rentabilidades reales positivas aproximadamente el 48% del tiempo. Cuando la inflación ha estado por debajo del 3%, esa cifra sube cerca del 90%.
Eso no significa que la bolsa sea una mala inversión a largo plazo. Históricamente sigue siendo uno de los mejores activos para generar riqueza durante décadas. Pero una cosa es invertir a largo plazo y otra asumir que las acciones son automáticamente un refugio frente a cualquier entorno inflacionario. Porque no lo son.
Conclusión
Uno de los mayores errores en inversión es convertir medias históricas de largo plazo en reglas absolutas para cualquier escenario económico. Y probablemente el mito de que “la bolsa siempre protege contra la inflación” sea uno de los más peligrosos.
La historia demuestra que los periodos de inflación elevada suelen venir acompañados de más volatilidad, compresión de múltiplos y peores rentabilidades reales para los mercados financieros. Y precisamente por eso entender el contexto macroeconómico sigue siendo muchísimo más importante de lo que muchos inversores creen.
Moscú ya no está a salvo
Durante más de cuatro años, la guerra entre Rusia y Ucrania tuvo una característica muy clara: mientras las ciudades ucranianas sufrían bombardeos constantes, Moscú vivía el conflicto como algo lejano. La guerra ocurría “allí”, lejos del corazón político y económico del régimen de Vladimir Putin.
Pero eso acaba de cambiar.
Ucrania ha comenzado a bombardear Moscú utilizando oleadas masivas de drones capaces de atravesar algunas de las defensas antiaéreas más sofisticadas del planeta. Y lo realmente importante no es solo el daño material. Es el impacto psicológico.
Durante años, Putin consiguió mantener una sensación de normalidad dentro de Rusia. Mientras Kiev sufría ataques casi diarios, millones de rusos seguían haciendo vida prácticamente normal. Moscú se había convertido en una especie de santuario protegido, símbolo de que la guerra estaba bajo control.
Ahora esa sensación empieza a romperse. Las imágenes de drones sobrevolando la capital, explosiones cerca de Moscú y ciudadanos entrando en pánico tienen un enorme valor simbólico. Hasta el punto de que el Kremlin estaría evitando activar las sirenas antiaéreas para no aumentar el miedo entre la población.
Y aquí aparece uno de los grandes cambios de esta guerra: la saturación de defensas. Ucrania ha entendido que no necesita destruir todo el escudo antiaéreo ruso. Basta con lanzar suficientes drones simultáneamente para que algunos consigan atravesarlo. Esa lógica está cambiando completamente la naturaleza de los conflictos modernos.
Además, la guerra está acelerando brutalmente la innovación militar ucraniana. Uno de los grandes objetivos iniciales de Putin era “desmilitarizar” Ucrania. Sin embargo, cuatro años después, Ucrania se ha convertido en uno de los laboratorios militares más avanzados del mundo en tecnología de drones y guerra asimétrica.
Y probablemente eso sea una de las grandes lecciones de esta guerra: sistemas relativamente baratos pueden poner en jaque infraestructuras estratégicas situadas a miles de kilómetros.
Pero quizá el elemento más delicado para el Kremlin siga siendo el psicológico. Por primera vez desde el inicio de la invasión, parte de la población rusa empieza a sentir que la guerra también puede alcanzarles a ellos.
Conclusión.
La gran novedad de esta fase de la guerra no es únicamente que Ucrania esté atacando Moscú. La verdadera novedad es que la guerra ha dejado de sentirse lejana para muchos rusos. Y cuando la sensación de vulnerabilidad llega al corazón mismo del poder, el coste político y psicológico de una guerra puede empezar a cambiar mucho más rápido de lo que parece.
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Japón está descubriendo que una moneda débil no siempre es una ventaja
Durante décadas, Japón fue visto como el gran ejemplo de estabilidad financiera mundial: tipos ultra bajos, inflación inexistente, enorme ahorro interno y un Banco Central capaz de controlar prácticamente todo el mercado de deuda pública.
Pero cada vez aparecen más grietas en ese modelo. Muchos analistas siguen interpretando la debilidad del yen simplemente como una cuestión de diferenciales de tipos frente a Estados Unidos. Sin embargo, el problema probablemente sea mucho más profundo: el yen no se está debilitando solo por política monetaria… sino por miedo fiscal.
Japón acumula una deuda pública cercana al 240% del PIB bruto. Y aquí aparece el gran dilema. Si el mercado fijase libremente los tipos de interés a largo plazo, probablemente exigiría rentabilidades mucho más altas para financiar al Estado japonés. El problema es que eso dispararía el coste de financiación del Gobierno y podría desencadenar una crisis fiscal enorme. Por eso el Banco de Japón lleva años interviniendo masivamente el mercado de bonos. Actualmente posee más de la mitad de toda la deuda pública japonesa en circulación. Es decir, el propio Banco Central se ha convertido en el principal comprador del Estado.
Y aquí aparece una idea muy importante: el Banco de Japón evita que el estrés se refleje en el mercado de deuda… pero el mercado termina trasladando ese riesgo a otro sitio: la moneda. O, dicho de otra forma, el yen actúa cada vez más como válvula de escape del enorme desequilibrio fiscal japonés. De hecho, Japón paga tipos a 30 años relativamente parecidos a los de Alemania pese a tener una deuda muchísimo mayor. En condiciones normales eso tendría poco sentido, pero el mercado japonés de bonos lleva décadas profundamente intervenido. Si el riesgo no puede reflejarse plenamente en los bonos, acaba reflejándose en la divisa.
Fuente: Haver Analytics
El problema es que esta situación empieza a tener efectos secundarios cada vez más incómodos. Un yen débil encarece enormemente las importaciones, reduce el poder adquisitivo de los hogares y empieza a generar tensiones políticas y sociales dentro del país.
Conclusión
Durante años vivimos convencidos de que los bancos centrales podían intervenir prácticamente cualquier mercado sin consecuencias graves. Pero Japón empieza a demostrar que esas consecuencias no desaparecen: simplemente se trasladan de un lugar a otro.
Durante mucho tiempo el Banco de Japón contuvo la tensión en el mercado de bonos. Pero en cuanto ha intentado reducir ligeramente esa intervención, la presión ha comenzado a desplazarse todavía con más fuerza hacia el yen, obligando incluso a intervenir el mercado de divisas para frenar la depreciación del USDJPY.
Y eso refleja perfectamente el verdadero problema de fondo: cuando un desequilibrio financiero es demasiado grande, el mercado siempre termina encontrando algún lugar donde expresarlo.
Después de meses de trabajo, conversaciones, revisiones y muchísima ilusión, por fin puedo anunciar que ya está abierta la preventa de mi nuevo libro sobre economía y finanzas personales: “Educación financiera para la vida real”.
Es probablemente uno de los proyectos que más ilusión me hace ya que nace del compromiso con la educación en esta materia de toda la sociedad.
Durante décadas he comprobado que muchas personas viven con incertidumbre económica no porque no trabajen duro, sino porque nadie les enseñó realmente cómo funciona el dinero.
Nos enseñan muchas cosas en la vida, pero muy pocas veces cómo ahorrar, invertir, proteger nuestro patrimonio o tomar decisiones financieras con criterio.
Por eso quise escribir un libro claro, práctico y accesible. Un libro pensado para cualquier persona, incluso aunque nunca haya estudiado economía o finanzas.
La preventa ya está disponible, espero que os guste.
Además del libro, los miércoles te ayudo a aprender desde lo básico también en mi Newsletter gratuita “Dinero Claro”
Se acerca una de las citas culturales más esperadas del año y este año me hace especial ilusión formar parte de ella. Quiero invitaros personalmente a la Feria del Libro, donde estaré compartiendo un rato con vosotros y firmando ejemplares de mi último libro: Educación Financiera para la Vida Real.
Si os apetece que os dedique vuestro ejemplar de esta guía práctica para tomar el control de vuestro dinero, apuntad bien los detalles de la convocatoria:
Fecha: Sábado, 13 de junio en la Feria del libro de Madrid
Horario: De 12:00 a 14:00 h
Lugar: Caseta Ecobook – Librería del economista (N.º 116, Bloque 20)
¡Os espero allí!

Hace apenas unos años, hablar de renta fija era casi sinónimo de perder dinero frente a la inflación. Los tipos de interés estaban por los suelos y los inversores se veían empujados a asumir mayores riesgos en la bolsa para obtener algo de rentabilidad. Hoy, el panorama ha dado un giro de ciento ochenta grados.
Si tienes unos ahorros y buscas protegerlos, es muy probable que hayas vuelto la vista hacia la deuda soberana. Y haces bien. Entender cómo funcionan las emisiones del Estado te permite tomar el control de tu capital sin depender exclusivamente de lo que tu banco quiera ofrecerte. A lo largo de esta guía, voy a analizar el funcionamiento exacto de este activo para que puedas decidir si encaja en tu estrategia financiera.este análisis puede ayudarte a tomar decisiones más fundamentadas.
Vivimos rodeados de recetas rápidas para triunfar, promesas de productividad infinita y discursos donde el éxito parece medirse únicamente en dinero, notoriedad o estatus. Precisamente por eso resulta interesante la propuesta de Uri Sabat en La fórmula del éxito.
Periodista y comunicador, Sabat transforma las conversaciones de su conocido pódcast en un libro que gira alrededor de una idea mucho más amplia —y probablemente más sensata— del éxito: una vida equilibrada, con salud física y mental, relaciones sanas y capacidad de decidir cómo quieres vivir.
El libro recopila aprendizajes compartidos por emprendedores, deportistas, divulgadores y perfiles de alto rendimiento que han pasado por su programa. Pero más allá de las historias personales, lo interesante es el hilo común que aparece una y otra vez: dormir bien, gestionar el estrés, aprender a estar en silencio, cuidar el cuerpo, rodearse correctamente y entender que el bienestar no puede separarse del rendimiento.
Sabat evita el tono grandilocuente de cierta literatura de autoayuda y apuesta por un enfoque más cercano y práctico. No intenta vender fórmulas mágicas ni convertir la mentalidad positiva en una religión. De hecho, uno de los puntos más interesantes del libro es precisamente la reivindicación de las herramientas reales: hábitos, disciplina, educación emocional y capacidad para pedir ayuda cuando hace falta.
En un momento donde la conversación pública gira constantemente alrededor de productividad, inteligencia artificial, dinero o crecimiento, La fórmula del éxito introduce una reflexión sencilla pero relevante: de poco sirve alcanzar metas si por el camino sacrificamos salud, tiempo o equilibrio.
Una lectura ágil, fácil de consumir y especialmente recomendable para quienes buscan ordenar ideas y recuperar cierta perspectiva sobre qué significa realmente “tener éxito”.
Buena semana.
Esta newsletter es un paso más de un camino que comencé hace años con la intención de poner algo de luz a muchas informaciones sesgadas o poco éticas sobre lo que sucedía en el mundo de la inversión. Hoy sigo con la misma idea, creo que si lo que define al mercado es el conjunto de lo que hacemos todos los inversores juntos, necesitamos hacer esto con responsabilidad, conocimiento y la información más rigurosa. Espero que en The Trader, te sientas identificado.
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