Siempre insisto en una cosa: la educación financiera es la única herramienta que realmente te protege en los mercados. A lo largo de mi carrera en el sector de las finanzas, he visto cómo la industria ha cambiado radicalmente. Recuerdo cuando trabajar en mesas de tesorería institucional era la única forma de acceder a ciertos activos de forma eficiente. Para el inversor particular, las opciones eran limitadas y, a menudo, caras. Aquí es donde entra en juego el protagonista de hoy. Los Exchange Traded Funds, o fondos cotizados, han democratizado la inversión de una manera que pocos instrumentos han logrado. No son la panacea, y como cualquier herramienta, pueden ser peligrosos si no sabes usarlos, pero su estructura ha permitido que cualquiera pueda tener una cartera diversificada con costes que en los años 90 nos hubieran parecido ciencia ficción. En este artículo vamos a desgranar qué son realmente, sin tecnicismos innecesarios, y cómo utilizarlos a tu favor.
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