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Suscribirme¿Existe una calma aparente ante un entorno que nos da señales de riesgos en el mercado?
La evolución de las materias primas y su impacto en la inflación, las posibles decisiones de la FED sobre los tipos de interés, y las tensiones en el mercado de bonos son factores clave que pueden condicionar el comportamiento de los mercados en los próximos meses.
Y, aunque todavía no se ha producido una ruptura clara en los mercados, la combinación de complacencia, valoraciones exigentes y menor capacidad de actuación por parte de bancos centrales y gobiernos plantea un escenario cada vez más delicado.
A través de indicadores como el VIX, las primas de riesgo, la liquidez y la exposición a bolsa, analizo qué señales está enviando el mercado y qué activos y niveles conviene vigilar en este contexto.
Capítulos
0:00 Introducción
1:16 Las claves para entender esta crisis financiera.
2:19 Petróleo Brent: ¿Hacia un nuevo máximo histórico?
3:45 El cambio de paradigma
5:51 Crisis del Gas Natural
10:17 El efecto dominó: Logística, fertilizantes y el coste de la vida.
15:52 Bancos Centrales: ¿Por qué no habrá recortes de tipos este año?
17:40 lo pongo ahora en el video
23:44 Alerta en el mercado de bonos
28:42 El “Canario en la mina”
32:43 Análisis Técnico: El riesgo de una corrección del 25% en bolsa global.
33:40 Nasdaq 100: Niveles críticos y el peligro del “Doble Techo”.
36:44 Sentimiento vs. Realidad
39:16 El inversor particular está en máximos de exposición.
41:04 Conclusiones
La guerra está tomando un rumbo muy preocupante que afecta directamente a nuestros bolsillos. Observo que el precio del petróleo Brent se acerca a niveles máximos históricos, movido por un cambio drástico entre la oferta y la demanda; podríamos pasar de un excedente de tres millones de barriles diarios a un déficit de cinco millones. Además, no se trata solo de un problema logístico por el posible bloqueo del estrecho de Ormuz, sino de la destrucción de capacidad de producción en instalaciones de gas y crudo, lo cual tiene implicaciones mucho más profundas y duraderas que no se resolverán en pocas semanas.
Esta subida de las materias primas tiene una correlación directa con la inflación. Si el coste de la energía se mantiene alto, acabará filtrándose a todos los sectores: desde la alimentación y los fertilizantes hasta el transporte y el turismo. Nos enfrentamos a un “shock” de oferta, algo mucho más difícil de combatir que las crisis de demanda anteriores, ya que encarece todo el proceso productivo y reduce el poder adquisitivo de la población de forma persistente.
Me preocupa la postura de los bancos centrales, especialmente la de la Reserva Federal. Mientras Jerome Powell intenta mantener un mensaje de normalidad, el mercado ya está descontando que no habrá tantos recortes de tipos como se esperaba; de hecho, la probabilidad de que las tasas se mantengan altas o incluso suban en Europa es real. El coste de la deuda a largo plazo en Estados Unidos y Alemania no está bajando a pesar de las intervenciones, lo que indica que los inversores exigen una prima mayor ante la incertidumbre y el riesgo de que la inflación se cronifique.
Estamos en un escenario donde las herramientas habituales de política monetaria y fiscal tienen menos margen de maniobra. Los gobiernos ya están muy endeudados y aplicando políticas expansivas por el gasto militar, lo que limita su capacidad para estabilizar la economía sin generar más inflación. Si el mercado de bonos “High Yield” o bonos basura empieza a deteriorarse, será la señal definitiva de que los inversores están huyendo de los activos de riesgo ante un panorama fiscalmente insostenible.
A pesar de la gravedad de la situación, noto una complacencia extrema en el mercado. Aunque las encuestas de sentimiento hablan de miedo, el posicionamiento real de los inversores particulares y profesionales en bolsa está en máximos históricos. Esto crea un caldo de cultivo muy peligroso: hay mucha gente dentro del mercado y muy poca liquidez en reserva. Estoy vigilando muy de cerca el Nasdaq 100, específicamente la cota de los 23.850 puntos; si se rompe ese soporte, podríamos ver una corrección en cadena de hasta el 25% para buscar niveles más estables.
Mi consejo es no dejarse engañar por la calma aparente. La estructura técnica de la bolsa global muestra signos de agotamiento y figuras de “doble techo” que suelen preceder a caídas importantes. Es fundamental observar la evolución del diferencial de crédito y el comportamiento del Nasdaq frente al resto del mercado, ya que si los activos favoritos de los últimos años empiezan a fallar, la salida de capital será masiva y violenta.
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