The trader nº 160
La interpretación inteligente del mercado
La interpretación inteligente del mercado

Bienvenido a mi visión personal sobre la actualidad de los mercados financieros nº160. Gracias por tu interés, si te has perdido alguna entrega o aún no estás suscrito puedes revisar aquí.
Estados Unidos e Irán han alcanzado un preacuerdo para detener la guerra, reabrir el estrecho de Ormuz y abrir un periodo de negociación de 60 días sobre el futuro del programa nuclear iraní. La noticia ha provocado una reacción inmediata en los mercados: caída del petróleo, subida de las bolsas y una sensación general de alivio después de meses de tensión extrema en una de las zonas más sensibles del planeta.
Pero conviene no confundir un alto el fuego con una paz definitiva.
El borrador del memorándum, que previsiblemente será firmado el 19 de junio en Suiza, va más allá de una simple tregua. El texto contempla el fin inmediato y permanente de las hostilidades en todos los frentes, incluido Líbano, el compromiso mutuo de respetar la soberanía territorial y la apertura de un plazo máximo de 60 días, ampliable de mutuo acuerdo, para alcanzar un pacto definitivo.
Lo que se ha pactado, por ahora, es una pausa. Y una pausa muy importante, porque por el estrecho de Ormuz pasa aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado. Su cierre había elevado el coste del transporte marítimo y convertido la energía en el principal riesgo inflacionista global.
El memorándum fija además un calendario concreto para la normalización del tráfico marítimo. Estados Unidos se compromete a levantar el bloqueo naval y facilitar la recuperación del tránsito hasta los niveles previos al conflicto en un plazo máximo de 30 días. Irán, por su parte, asume la responsabilidad de garantizar la seguridad de la navegación, eliminar minas y resolver los obstáculos técnicos que permitan restablecer el flujo de mercancías.
Las últimas filtraciones del acuerdo muestran hasta qué punto Washington está dispuesto a utilizar los incentivos económicos para consolidar la tregua. Estados Unidos se compromete a conceder exenciones inmediatas para la exportación de crudo, productos petroquímicos y todos los servicios asociados, incluyendo banca, seguros y transporte. Además, junto a sus socios regionales, impulsará un plan de reconstrucción y desarrollo económico para Irán con una financiación mínima de 300.000 millones de dólares.
El borrador también contempla la liberación progresiva de activos iraníes congelados en el extranjero y el compromiso de levantar, en una fase posterior y bajo un calendario aún por definir, todas las sanciones impuestas a Irán, incluidas las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, las restricciones vinculadas al Organismo Internacional de la Energía Atómica y las sanciones unilaterales estadounidenses.
Sin embargo, los detalles clave siguen pendientes. Irán reitera que nunca desarrollará armas nucleares, pero el acuerdo deja para una negociación posterior la cuestión más delicada: el destino de las reservas de uranio enriquecido acumuladas durante los últimos años. El texto tampoco establece límites concretos al nivel de enriquecimiento ni aborda el futuro del programa de misiles balísticos iraní o su relación con las milicias aliadas de la región.
Además, aunque el acuerdo establece que Irán mantendrá congelado su programa nuclear y que Estados Unidos no impondrá nuevas sanciones ni reforzará su presencia militar en la zona mientras duren las negociaciones, Israel no forma parte del memorándum. Cualquier escalada militar independiente podría poner en riesgo todo el proceso diplomático.
Ahí está el verdadero problema. Todas las partes pueden celebrar el acuerdo mientras nadie tenga que ceder en lo esencial. Para Irán, renunciar a parte de su capacidad nuclear supone debilitar su principal instrumento de disuasión. Para Estados Unidos, levantar sanciones o desbloquear activos demasiado pronto puede interpretarse como una concesión excesiva. Y para Israel, cualquier acuerdo que no neutralice por completo la amenaza iraní seguirá siendo insuficiente.
Por eso el mercado ha reaccionado con alivio, pero no debería hacerlo con ingenuidad. Si las negociaciones avanzan, el petróleo podría perder buena parte de la prima de riesgo geopolítica acumulada durante los últimos meses. Eso ayudaría a contener la inflación y reduciría la presión sobre consumidores y bancos centrales. Pero la normalización no será inmediata. Reabrir el estrecho de Ormuz sobre el papel es mucho más sencillo que recuperar su funcionamiento habitual. Será necesario completar las labores de desminado, reorganizar el tráfico marítimo y restablecer la confianza de navieras, aseguradoras y operadores logísticos.
Además, durante los meses de tensión, muchos países han recurrido a sus reservas estratégicas para amortiguar el impacto del conflicto. Una vez que el flujo de suministro se estabilice, esas reservas deberán reconstruirse, generando una demanda adicional de crudo que podría limitar las caídas del precio del petróleo durante los próximos meses, incluso si desaparece buena parte de la prima de riesgo geopolítica.
Los próximos 60 días serán decisivos. El memorándum prevé la creación de un mecanismo específico de supervisión para garantizar el cumplimiento del acuerdo y establece que el pacto definitivo deberá ser refrendado mediante una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de la ONU. Sin embargo, si las partes no logran avanzar en el programa nuclear, las sanciones, la liberación de activos congelados y las garantías de seguridad regional, el alto el fuego puede convertirse en una simple tregua antes de una nueva escalada.
Conviene añadir una última cautela: medios oficiales iraníes han asegurado que algunos puntos del borrador filtrado no coinciden con la versión en persa del documento, lo que introduce un elemento adicional de incertidumbre sobre el alcance real de los compromisos asumidos.
La paz, por tanto, no está firmada. Está en construcción.
Conclusión
Mi sensación es que estamos ante una noticia positiva, pero frágil. Positiva porque reduce el riesgo inmediato de una crisis energética global. Frágil porque deja para más adelante todos los asuntos que provocaron la guerra.
El mercado celebra que se haya evitado el peor escenario. Pero ahora empieza la parte más complicada: transformar una pausa militar en una paz creíble. Incluso si el acuerdo prospera, el proceso de normalización energética será gradual y el precio del petróleo podría tardar más de lo esperado en volver a los niveles previos al conflicto.
Además, el acuerdo afronta importantes resistencias políticas. Donald Trump construyó parte de su discurso sobre la idea de que el pacto nuclear firmado por Barack Obama en 2015 concedía demasiadas ventajas económicas a Irán. Ahora, algunos de sus propios aliados cuestionan si las concesiones planteadas son excesivas y si Teherán está ofreciendo garantías suficientes a cambio. Esa oposición interna añade un nuevo factor de incertidumbre: la viabilidad del acuerdo no dependerá solo de lo que ocurra en Oriente Medio, sino también de la capacidad de Washington para sostener políticamente el proceso.
En Oriente Medio, las guerras suelen empezar rápido y terminar despacio. Y sus efectos sobre la energía y la inflación suelen prolongarse mucho más allá del último disparo.
| Cierre Semanal | Cierre Anual | Precio actual | Últimos 5 días | En el año | |
|---|---|---|---|---|---|
| S&P500 | 7.431,46 | 6.845,5 | 7.420,10 | -0,15% | 8,39% |
| Nasdaq100 | 29.635,95 | 25.249,85 | 29.670,95 | 0,12% | 17,51% |
| Eurostoxx50 | 6.062,07 | 6.187,63 | 6.321,30 | 2,16% | 9,06% |
| Ibex35 | 18.344,90 | 18.764,40 | 19.393,50 | 3,35% | 12,05% |
| Oro | 4.365,30 | 4.238,80 | 4.315,60 | 1,81% | -0,59% |
| Brent | 85,36 | 82,58 | 75,99 | -7,98% | 24,88% |
| Natgas | 3,23 | 3,13 | 3,16 | 0,96% | 0,96% |
| SSE | 4.027,74 | 4.031,51 | 4.090,48 | 1,46% | 3,06% |
| Bitcoin | 63,254,57 | 65.713,62 | 64.417,88 | -1,97% | -26,39% |
*Cierre semanal: 11 de junio del 2026 a las 10:00
*Cierre anual: Último dato del 31 de diciembre del 2025.
*Precio Actual: 18 de junio del 2026 a las 10:00
El mercado teme más los cambios en la reserva federal de lo que parece
Hay pocas figuras con tanta capacidad para mover los mercados como el presidente de la Reserva Federal. Dirige la institución que determina el precio del dinero de la mayor economía del mundo y condiciona el coste de financiación de empresas, familias y gobiernos de todo el planeta.
Por eso resulta tan llamativo observar lo que ha ocurrido históricamente cada vez que la Fed ha cambiado de presidente. Durante los tres primeros meses del mandato de un nuevo presidente, el S&P 500 ha registrado una caída media del 12%.
Fuente: Barclays, Bloomberg
Jerome Powell asumió el cargo en 2018 y el índice cayó un 7% en los tres meses posteriores. Con Janet Yellen el descenso fue del 4%, con Ben Bernanke del 2% y con Paul Volcker del 10%.
El patrón histórico no implica una relación de causa y efecto. Los cambios suelen producirse en momentos de transición económica, cuando los inversores recalibran sus expectativas sobre la futura política monetaria. Y eso es precisamente lo que podría suceder tras la llegada de Kevin Warsh a la presidencia de la Reserva Federal.
La presión política sobre la Fed es cada vez más intensa. Donald Trump considera que los tipos de interés son demasiado elevados, pero la realidad económica no parece respaldar recortes rápidos: la inflación sigue muy por encima del objetivo del 2%, el mercado laboral mantiene su fortaleza y la economía estadounidense continúa mostrando una notable resistencia.
Es cierto que el preacuerdo entre Estados Unidos e Irán podría aliviar la presión sobre los precios de la energía, pero el escenario sigue siendo incierto.
Kevin Warsh se enfrenta, por tanto, a un dilema complejo. Si mantiene una política monetaria restrictiva para evitar un nuevo repunte inflacionista, podría decepcionar a unos mercados que descuentan futuras bajadas de tipos. Pero si acelera los recortes sin una moderación clara de la inflación, correría el riesgo de reavivar las presiones sobre los precios.
Conclusión
La historia demuestra que los mercados no suelen reaccionar bien a los periodos de incertidumbre monetaria.
La gran pregunta es si Kevin Warsh contará con la independencia necesaria para tomar decisiones guiadas por los datos económicos o si las presiones de la Casa Blanca terminarán condicionando el rumbo de la política monetaria estadounidense.
Las próximas reuniones de la Reserva Federal nos darán la pista sobre que esperar en el futuro.
Cuando la IA deja de ser tecnología y se convierte en geopolítica
Hasta hace muy poco, la batalla por el liderazgo en inteligencia artificial se libraba entre empresas. OpenAI, Anthropic, Google, Meta o xAI competían por desarrollar modelos más potentes y atraer inversión.
Pero la decisión tomada por la Casa Blanca este fin de semana demuestra que esa etapa ha terminado. La inteligencia artificial ya no es solo una carrera empresarial. Es una cuestión de seguridad nacional desde que la Administración estadounidense ha ordenado a Anthropic bloquear el acceso a sus modelos más avanzados para ciudadanos extranjeros tras detectar un posible fallo de seguridad.
Lo verdaderamente relevante no es el incidente concreto, sino el precedente que crea. Durante años, Estados Unidos ha intentado frenar el avance tecnológico de China restringiendo la exportación de semiconductores avanzados. Ahora el foco deja de estar en el hardware y pasa directamente al software. Ya no se trata solo de controlar quién fabrica los chips, sino quién puede acceder a la inteligencia artificial más avanzada. Y este cambio altera las reglas del juego para Silicon Valley.
Anthropic acaba de presentar la documentación confidencial para salir a bolsa y OpenAI podría seguir el mismo camino en los próximos meses. Los inversores estaban valorando estas compañías como gigantes tecnológicos globales. Sin embargo, la intervención de la Casa Blanca introduce una nueva variable: el riesgo regulatorio y geopolítico.
La gran pregunta es evidente: ¿cómo se valora una empresa cuyo principal producto puede ser restringido o modificado por decisión gubernamental?
Si los gobiernos determinan qué modelos pueden lanzarse y quién puede utilizarlos, las compañías de inteligencia artificial se parecerán cada vez más a empresas estratégicas como las del sector de defensa, la energía o las telecomunicaciones. Además, esta situación plantea un desafío para Europa, India o América Latina, que dependen de una tecnología sobre la que no tienen ningún control.
No es casualidad que la inteligencia artificial se haya convertido en uno de los temas centrales de la cumbre del G7. La presencia de Sam Altman, Dario Amodei, Demis
Hassabis y Arthur Mensch junto a los principales líderes mundiales refleja un cambio de era. Europa lleva meses reclamando una alternativa propia que reduzca su dependencia tecnológica de Estados Unidos, una preocupación que se ha intensificado tras la decisión de Washington de restringir el acceso a los modelos más avanzados de Anthropic. El mensaje es claro: los países que no desarrollen capacidades propias en inteligencia artificial corren el riesgo de depender de decisiones tomadas en otros gobiernos y por empresas sobre las que no tienen ninguna influencia.
La gran paradoja es que Anthropic, una empresa que siempre ha defendido mayores controles sobre la inteligencia artificial, se ha convertido en la primera gran víctima de este nuevo paradigma.
Conclusión
Quizá dentro de unos años recordemos esta decisión como el momento en el que la inteligencia artificial dejó de ser una industria global para convertirse en un recurso estratégico.
Porque la gran pregunta ya no es qué empresa desarrollará la mejor inteligencia artificial. La verdadera pregunta es quién tendrá el poder de decidir quién puede utilizarla.
Y, cada vez más, la respuesta parece alejarse de Silicon Valley para acercarse a los despachos de Washington, Pekín, Bruselas y otras capitales que han entendido que la inteligencia artificial será una de las principales fuentes de poder económico y geopolítico del siglo XXI.
Las empresas se enfrentan a un dilema, y no es tecnológico sino demográfico
Durante años hemos hablado del envejecimiento de la población como una amenaza para las pensiones públicas. Sin embargo, hay una consecuencia mucho menos visible que empieza a preocupar seriamente a las empresas: la jubilación masiva de los trabajadores con más experiencia.
En España, más de la mitad de los trabajadores ya supera los 45 años. Según EY, el 84% de las empresas considera el envejecimiento de sus plantillas como un riesgo organizativo. Porque durante la próxima década se jubilarán 5,2 millones de trabajadores, mientras que apenas 1,8 millones se incorporarán al mercado laboral. El verdadero problema no es solo numérico, sino la pérdida de conocimiento acumulado.
La experiencia rara vez está documentada. Vive en la memoria y en la capacidad de tomar decisiones después de años enfrentándose a situaciones complejas.
Países como Alemania, Japón o Estados Unidos ya están adaptándose a esta nueva realidad mediante políticas que prolongan la vida laboral y fomentan la formación continua.
Y aquí es donde la inteligencia artificial podría desempeñar un papel decisivo. Las empresas podrían utilizar asistentes inteligentes entrenados con procedimientos internos, incidencias históricas y decisiones pasadas para evitar que décadas de experiencia desaparezcan con cada jubilación.
Conclusión
La pregunta ya no es si la inteligencia artificial reemplazará puestos de trabajo. La pregunta es si será capaz de preservar el conocimiento que las organizaciones están a punto de perder.
Las empresas que entiendan esta transición tendrán una ventaja enorme. Las que la ignoren podrían descubrir demasiado tarde que su activo más valioso nunca estuvo en sus fábricas o sus balances, sino en la experiencia de sus personas.
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El gran cambio de las salidas tardías a bolsa
Durante décadas, las salidas a bolsa fueron la puerta de entrada de los inversores a compañías jóvenes con un enorme potencial de crecimiento. Empresas que todavía estaban dando sus primeros pasos acudían al mercado para financiar su expansión, y los inversores podían participar desde el inicio de la creación de valor.
Hoy, el modelo ha cambiado por completo.
Fuente: Carlyle Analysis
El gráfico adjunto muestra cómo, entre 1999 y 2005, las compañías solían debutar en bolsa apenas tres años después de su fundación. En cambio, entre 2020 y 2025, el tiempo medio hasta la salida a bolsa se ha extendido hasta los quince años. Durante ese periodo adicional, la mayor parte del crecimiento y la revalorización se produce en los mercados privados.
Según cálculos de la gestora Carlyle, el capital privado captura ahora más del doble del valor generado por las empresas antes de que lleguen al mercado bursátil. Dicho de otra forma: el inversor minorista accede cada vez más tarde a compañías que ya han alcanzado valoraciones extraordinarias.
Basta observar algunos de los nombres que dominan hoy la revolución tecnológica. SpaceX ha alcanzado valoraciones cercanas a los dos billones de dólares sin haber cotizado nunca en bolsa. OpenAI y Anthropic han captado decenas de miles de millones de dólares en financiación privada antes de plantearse una posible salida al mercado. El resultado es que los fondos de capital riesgo, los grandes inversores institucionales y los mercados privados se quedan con una parte cada vez mayor de la creación de valor.
Esto plantea un reto evidente. Cuando una empresa sale a bolsa con una valoración muy elevada, las expectativas que debe cumplir son enormes. Y si, además, todavía no genera beneficios, el margen de error se reduce considerablemente. Ya no basta con crecer rápido; es necesario justificar valoraciones que, en muchos casos, descuentan años de expansión futura.
Conclusión
La consecuencia es que las salidas a bolsa actuales ofrecen una ecuación riesgo-rentabilidad muy diferente a la de décadas anteriores. El potencial alcista puede seguir existiendo, pero también aumenta la probabilidad de decepción si el crecimiento se ralentiza, la competencia se intensifica o las condiciones financieras cambian.
Quizá el mayor cambio de la última década no sea que las empresas valgan más, sino que permanecen privadas durante más tiempo. El inversor ya no compite por identificar la próxima gran compañía, sino por decidir si merece la pena pagar valoraciones históricamente elevadas por negocios cuyo crecimiento futuro, en muchos casos, ya está descontado en el precio. Porque, en el nuevo mundo de las IPO, la gran oportunidad puede haber ocurrido mucho antes de que las acciones empiecen a cotizar.
Ya estamos a pocos días de que se cierre la campaña de la Renta. El plazo termina el 30 de junio, pero hay una fecha que te interesa más todavía: el 25 de junio se cierra la ventana para domiciliar el pago. Si te pasas, tendrás que pagar por NRC o acudiendo al banco en persona, con todo el lío que eso supone. Así que si vas a presentar la declaración, no lo dejes para el final.
¿Qué más deberías tener en cuenta antes del 30 de junio?
Hazlo bien, rápido y con un descuento especial para mi comunidad.
No lo dejes para el último día. Asegúrate de que tu declaración esté perfecta y quédate tranquilo.
El mes pasado se entregaron los Finvoice Awards 2026, los premios que reconocen a los mejores divulgadores financieros en español. Y este año, me han nombrado Divulgador del Año.
Lo digo sin rodeos: este premio no es mío, es vuestro. Cada vídeo que veis, cada Newsletter que lees, cada gráfico que compartís… todo eso es lo que hace que esto siga creciendo. Así que, de verdad, gracias.
No quiero quedarme solo con el titular. Entre los premiados hay gente que sigo y de la que aprendo cada semana, en categorías como inversión, finanzas personales o cripto.
Es buena señal que cada vez haya más y mejor contenido financiero en español.
La regla del 4 por ciento es una de las fórmulas más conocidas para estimar cuánto dinero necesitas acumular si quieres vivir de tus inversiones o complementar tu jubilación sin depender únicamente de una pensión. La idea es sencilla: si retiras un 4% de tu cartera el primer año y después ajustas esa cantidad con la inflación, tu patrimonio podría durar varias décadas bajo determinadas condiciones. Ahora bien, conviene entender bien qué es la regla del 4 por ciento, de dónde viene, qué supuestos utiliza y por qué no debe interpretarse como una garantía matemática. Bien usada, puede ayudarte a poner números a una pregunta muy habitual: cuánto capital necesito para jubilarme tranquilo. Te lo cuento en este artículo.
Este viernes 19 de junio estaré presentando y firmando ejemplares de mi nuevo libro “Educación Financiera para la vida real”.
Será en:
Estoy enormemente agradecido por el apoyo que está recibiendo el libro. En apenas dos semanas ya ha llegado a la segunda edición. Si puedes acercarte, allí estaré. Me encantaría conoceros en persona y hablar de algo que me importa mucho: por qué la educación financiera debería empezar en el colegio y llegar también a las familias.
En los mercados solemos hablar mucho del efecto acumulativo: pequeñas diferencias de rentabilidad, costes, inflación o tipos de interés pueden generar resultados muy distintos cuando se proyectan durante años.
Con las finanzas personales ocurre algo parecido.
Una mala deuda, una hipoteca mal calculada, una falta de colchón de seguridad, una inversión aplazada demasiado tiempo o una jubilación que se empieza a preparar tarde pueden parecer decisiones aisladas. Pero, con el paso de los años, sus efectos se acumulan.
Y muchas veces el problema no está en una sola decisión, sino en la suma de decisiones tomadas sin un marco claro.
Por eso el próximo 12 de julio realizaré un directo gratuito llamado:
Las 10 decisiones financieras que pueden cambiar tu vida (y que casi nadie te enseña a tomar)
Durante la sesión explicaré cuáles son esas decisiones, por qué pueden condicionar décadas de tu vida financiera y cómo empezar a analizarlas con más criterio.
Además, durante el directo abriré las plazas para Finanzas Personales para la Vida Real, el nuevo curso que hemos preparado para ayudarte a ordenar y aplicar estas decisiones a tu propia situación financiera.
También estará conmigo Borja, de Memorias de Pez, ilustrando algunas explicaciones para hacer la sesión más clara y práctica.
Puedes reservar tu plaza aquí:
El viernes pasado la historia económica cruzó una frontera que hasta hace poco parecía reservada a la ciencia ficción.
Según las estimaciones publicadas estos días, Elon Musk se ha convertido en la primera persona en alcanzar una fortuna superior a un billón de dólares (un trillion en la terminología anglosajona), impulsado principalmente por la extraordinaria revalorización de sus participaciones en empresas como SpaceX, Tesla, xAI y otras compañías de su ecosistema empresarial.
Más allá de la cifra, que resulta difícil incluso de imaginar, la noticia refleja una transformación profunda de la economía mundial.
Durante gran parte del siglo XX, las mayores fortunas estuvieron ligadas a sectores como el petróleo, la industria, las finanzas o el comercio. Si en su época la fortuna de Rockefeller se estimaba equivalente al 1,5% del PIB de EEUU, la de Musk podría hoy acercarse a representar el 3% del conjunto de todos los bienes servicios que produce la economía americana. Impresionante.
Está claro que hoy, las grandes concentraciones de riqueza nacen cada vez más de la tecnología, los datos, la inteligencia artificial y la capacidad de escalar modelos de negocio a nivel global.
Las acciones de SpaceX subieron un 20% en su debut bursátil, elevando la fortuna de Elon Musk hasta aproximadamente 1,2 billones de dólares. Su patrimonio se compone principalmente de sus participaciones en SpaceX, Tesla, Neuralink y The Boring Company. Desde que superó a Jeff Bezos como la persona más rica del mundo en 2021, su riqueza se ha multiplicado por más de cinco gracias al crecimiento de sus empresas, la compra de Twitter, la creación de una compañía de inteligencia artificial y la integración de estos negocios en un gran conglomerado tecnológico que posteriormente salió a bolsa. Durante este período también se involucró activamente en política, apoyando económicamente la campaña de Donald Trump y actuando como asesor presidencial.
Lo verdaderamente interesante no es cuánto dinero tiene Musk, sino cómo se ha generado esa riqueza.
La inmensa mayoría de su patrimonio no procede de salarios ni de dividendos. Proviene de la propiedad de empresas capaces de multiplicar su valor de manera exponencial. Es un ejemplo extremo de una realidad que los inversores conocen bien: las mayores fortunas no suelen construirse trabajando por dinero, sino poseyendo activos que aumentan su valor con el tiempo.
Este fenómeno también pone de manifiesto otra característica de la economía actual: la creciente concentración de valor en un reducido número de compañías tecnológicas. Mientras millones de empresas compiten en mercados locales o regionales, unas pocas organizaciones son capaces de operar simultáneamente en todo el planeta y capturar una parte cada vez mayor de la creación de riqueza global.
La pregunta que surge es inevitable: ¿veremos más personas superar la barrera del billón de dólares en los próximos años?
Si la inteligencia artificial, la robótica, la computación avanzada y la exploración espacial continúan desarrollándose al ritmo actual, es perfectamente posible que esta cifra deje de ser una excepción histórica y se convierta en un nuevo hito para los grandes emprendedores tecnológicos del siglo XXI.

Si te interesa conocer la actividad de las empresas españolas en el mundo te recomiendo que leas unos de los diarios económicos decanos de la prensa relacionada con el comercio exterior, Empresa exterior lleva más de 25 años informando de la actualidad empresarial y analizando herramientas para competir en el mercado global. En muchas de sus informaciones hay importantes enseñanzas y perspectivas interesantes para los inversores, te dejo su web.
Buena semana.
Esta newsletter es un paso más de un camino que comencé hace años con la intención de poner algo de luz a muchas informaciones sesgadas o poco éticas sobre lo que sucedía en el mundo de la inversión. Hoy sigo con la misma idea, creo que si lo que define al mercado es el conjunto de lo que hacemos todos los inversores juntos, necesitamos hacer esto con responsabilidad, conocimiento y la información más rigurosa. Espero que en The Trader, te sientas identificado.
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