Aquí es donde entran los matices. Porque no todos estamos en el mismo momento vital, ni tenemos las mismas necesidades.
Si tienes entre 25 y 40 años, lo primero sería valorar si ya tienes un colchón de emergencia suficiente. Si no es así, tu prioridad debe ser rentabilizar tus ahorros sin riesgo, por ejemplo, a través de cuentas remuneradas o fondos monetarios.
Después, es clave revisar cuánto dinero tienes que tener ahorrado según tu edad, ya que muchos cometen el error de invertir cuando aún no tienen una base sólida.
Una vez cumplidas estas condiciones, y si tu horizonte es largo, puedes plantearte empezar a invertir. En este punto, aprender cómo empezar a invertir de forma ordenada y consciente es más importante que elegir entre plan o fondo.
Si tu objetivo principal es la jubilación, puedes destinar una parte a un plan de pensiones, aprovechando el incentivo fiscal. Pero si prefieres mantener flexibilidad y control sobre tus inversiones, los fondos siguen siendo la mejor alternativa.
Además, si tienes un perfil conservador o estás empezando, puedes empezar a invertir en bolsa con poco capital a través de fondos indexados, que replican índices como el MSCI World, con una diversificación muy amplia.
Por otro lado, si tienes un perfil más avanzado o deseas construir tu propia estrategia, puedes profundizar en nuestra formación especializada. En ese sentido, nuestro curso de inversión en bolsa y mercados financieros está pensado precisamente para guiar a los inversores que quieren tomar decisiones informadas, evitar errores costosos y construir un plan sólido.