No hay una respuesta única. Lo mejor es saber combinar ambas estrategias en función de tus necesidades y del momento vital en el que te encuentres. Ahorrar es el primer paso para tener control; invertir es el siguiente para construir patrimonio.
He visto muchos perfiles de inversores, desde los más conservadores hasta los más agresivos. Y lo que distingue a los que obtienen buenos resultados no es tanto el producto que eligen, sino la forma en que estructuran su estrategia. Dominar la gestión monetaria es clave para evitar errores que, a largo plazo, salen caros.
Invertir no significa lanzarse al mercado sin red. Se puede empezar poco a poco, con cantidades pequeñas, incluso en productos accesibles como fondos indexados o planes automatizados. Hay muchas opciones para quienes se preguntan cómo empezar a invertir sin cometer errores de principiante.
De hecho, una de las dudas más frecuentes es si merece la pena invertir en bolsa con poco capital. La respuesta es sí, siempre que se tenga una visión de largo plazo, se controlen las comisiones y se sigan unas reglas claras. Es preferible invertir 50 euros al mes durante diez años con disciplina, que hacer una inversión puntual de 5.000 euros sin estrategia.
Por eso insisto tanto en la importancia de formarse. Una buena base educativa marca la diferencia entre una decisión impulsiva y una decisión informada. Si realmente te tomas en serio tus finanzas, considera formarte con un experto en trading que no te prometa rentabilidades irreales, sino que te enseñe a proteger tu capital y tomar decisiones racionales.